jueves, 25 de noviembre de 2010

SANTIAGO DE COMPOSTELA
CAMINO DE SANTIAGO

El origen de la ciudad se sitúa en torno a la segunda década del siglo IX, cuando según la tradición el obispo de Iría Flavia, Teodomiro, comunicó a Alfonso II de Asturias el hallazgo de un sepulcro cuyos restos se atribuían al apóstol Saniago. Alfonso III transformó la Iglesia construida por Alfonso II en una basílica (año 910). En el siglo X Ordoño II y Ordoño III concedieron nuevas donaciones a la basílica, cuyas posesiones aumentaron a veinte millas.

Inmediatamente de esta renovación se inició la atracción de peregrinos que acudían de todos los confines de Europa, siendo el primero que ha registrado la historia el obispo Gotestolco, de Puy, en 950.

El camino de Santiago era la ruta que seguían los peregrinos que iban a venerar el sepulcro del apóstol Santiago en Compostela, campo de las estrellas.

La costumbre de peregrinar, como penitencia o voto, a lugares santos tiene una de sus manifestaciones más persistentes y populares en la peregrinación a Santiago de Compostela, de rango análogo a la de Jerusalén y Roma.

Las órdenes monásticas fomentaron esta corriente religiosa, mientras los reyes de los diversos reinos que atravesaban los peregrinos daban a estos su protección. El Camino se vio jalonado de monasterios y hospitales que acogían a los viajeros, y las órdenes militares, especialmente los templarios, tuvieron sus casas al borde de la ruta para defenderlos.

En aquella época, venían de Europa a través de Francia, cinco vías que confluían en dos puntos del Pirineo aragonés y navarro. Somport y Rocesvalles. Desde Sompot la ruta descendía a Jaca y seguía el curso del río Aragón, por Sangüesa, hasta reunirse con el otro itinerario en Puente la Reina. Los que entraban por Roncesvalles seguían a Pamplona y Puente la Reina para continuar ya por un camino único: Estella, Logroño, donde se cruzaba el Ebro, Nájera, Santo Domingo de la Calzada, Burgos, Carrión de los Condes, Sahagún, León, Astorga, Ponferrada, el Bierzo, el Cebreiro, Puerto Marín, Palas de Rey, Labacoya y Santiago.

La peregrinación tenía su ritual: los peregrinos tras hacer testamento eran despedidos en sus poblaciones de origen donde recibían el sayal, el bordón y la escarcela, más los necesarios salvoconductos. En grupos hacían el viaje por etapas ya previstas y, al llegar a la catedral compostelana, cumplían una serie de ceremonias tales como la entrada procesional en el templo, la noche en vela en sus naves, la veneración del sepulcro, la contemplación de la corona, la espada y el arca del tesoro, la entrega de la ofrenda, después de todo lo cual recibían el documento llamado “Compostela” que acreditaba el cumplimiento de la peregrinación.

El texto de Ameyrico detalla puntualmente las etapas del Camino, señala los peligros a que los viajeros se exponen y les previene contra toda clase de abusos por parte de los hospederos, cambistas de moneda y vendedores de recuerdos. Para los peregrinos florecía en Santiago una industria y un comercio especialmente de objetos de plata y de azabache. Ya en el siglo XIV se abrían otros caminos como el que entraba por Irán y seguía por Vitoria a Burgos o el que recorría la costa cantábrica. La peregrinación reunió a todas las clases sociales viéndose entre la muchedumbre de caminantes lúcidos cortejos de reyes y príncipes.

La enrome afluencia de gentes de toda Europa, se mantiene hasta el siglo XVI para empezar a decaer con la difusión del protestantismo y terminar casi por completo a finales del siglo XVIII. En la actualidad ha renacido el espíritu de la peregrinación a Compostela, especialmente en el Año Santo de Santiago, que es aquel en que la fiesta de Santiago, 25 de julio, cae en domingo como ocurre en este año.

La comunicación de España con Europa a través del Camino de Santiago fue extraordinariamente fecunda en el orden cultural y artístico por el intercambio de influencias y por las aportaciones de los artistas viajeros. El Camino de Santiago es, sobre todo, un factor primordial en configuración del arte románico.

Pero todo esto, quedaría pobre, con ser tanto, sin las vivencias personales del Camino: surgen muchas amistades, acogidas, comprensiones, solidaridad y reflexiones. También el silencio escuchado produce conversiones. Nadia va a Santiago y vuelve igual y es que Dios está en todos los caminos de la vida. Ya lo dijo Jesús: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”

            Julia Miquélez

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