sábado, 26 de octubre de 2013


CRÓNICA DEL ENCUENTRO DE OTOÑO
 
                                                          por Pilar García

Los días 18 y 19 de octubre nos reunimos los amigos del Monasterio de Santa María de Carbajal para realizar el encuentro de otoño. El tema central era el “Concilio Vaticano II” anunciado por el Papa Juan XXIII en el año 1959. Se desarrolló en cuatro sesiones entre los años 1962 al 1965. El ponente del taller era Dº Antonio Trobajo, canónigo de la Catedral y gran conocedor del tema que nos ocupaba cuya talla intelectual es reconocida por toda la Diócesis.

La exposición del tema se dividió en tres partes diferenciadas, profundizando en lo importante de este acontecimiento. En primer lugar, se describió el contexto social e histórico en el que surge el “Concilio Vaticano II”, época de cambios y revoluciones sociales que afectaban a la sociedad occidental de entonces. Se desgranan lo objetivos principales que se pretendían conseguir mediante esta convocatoria. Para parte de los asistentes era desconocida la importancia que tuvo este evento histórico en la concepción de la iglesia actual. Sin embargo, muchos de los presentes vivieron personalmente con gran expectación todos los pormenores de este acontecimiento, y conocían por ello, el nombre de muchos de los cardenales y personalidades de la iglesia que lideraron las nuevas ideas que serían el germen de la iglesia actual.

La segunda jornada del taller se enfocó en lo esperanzador que suponía el desarrollo de este Concilio en todos los niveles político, social y religioso. Imagino que los fieles de entonces estarían expectantes por saber cuáles serían los resultados del mismo. La reflexión conciliar del momento dio numerosos frutos que nos fue enumerando Dº Antonio Trobajo, sintetizándolos en veinticuatro puntos que se fueron desgranando uno por uno, partiendo del eje central “Iglesia, ¿qué dices de ti misma?”. El resultado de este Concilio siempre animado por el Espíritu llevaba a sentir un gozo esperanzado en la posibilidad de un nuevo tiempo que se abría para la iglesia, una iglesia rostro visible del amor de Dios, servidora del Reino en el Mundo, independiente de los poderes terrenales, plural y respetuosa con otras creencias siendo fermento y alma del mundo.

Por último, el ponente nos invitó a sentir que los ecos del Concilio aún resuenan con fuerza en la actualidad, que cincuenta años es un tiempo escaso para que todos los objetivos que se pretendían se hayan conseguido. Este acontecimiento que forma parte del pasado de la iglesia, es sin embargo, un tema moderno en su fondo, y totalmente aplicable en todos sus postulados en este tercer milenio, con numerosos aspectos tratados en su momento por el Papa Juan XXIII y los Cardenales que todavía están en proceso de desarrollo, con lo que su revisión y estudio debe servir de acicate para las conciencias adormecidas, despertar de la rutina y desvivirnos porque se hagan realidad todo los buenos frutos que dio el Espíritu en los cuatro años que duró el Concilio Vaticano II.

Además del desarrollo del taller que he resumido someramente, se celebró el viernes una misa por los difuntos de la asociación, recordando a Pepín y a Mª Luz que ya disfrutan del descanso eterno. También tuvimos momentos de oración acompañando a la Comunidad Benedictina en la Liturgia de las Horas. Asimismo, se reunió la “Junta de Socios” para renovar cargos y preparar las actividades que se llevarán a cabo este año. Finalmente, terminamos el encuentro con la solemne Eucaristía del domingo para, a continuación, despedir a todos nuestros amigos venidos de otras provincias a la espera de reunirnos nuevamente en un próximo encuentro y seguir formándonos como cristianos comprometidos con nuestra fe.

 

María Pilar García Garcia

 

 

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