miércoles, 1 de octubre de 2014

ENTREVISTA P. FERNANDO RODRÍGUEZ, CONSULTOR CONSEJO PARA LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

"¿Qué podemos hacer por la unidad de los cristianos?"

Rezar, participar en actividades ecuménicas, ofrecer juntos el testimonio de causas importantes,... las propuestas de Rodríguez Garrapucho

El Padre Fernando Rodríguez Garrapucho acaba... de ser nombrado por el Papa Francisco consultor del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. Religioso del Sagrado Corazón de Jesús y profesor de la Universidad Pontificia de Salamanca, donde dirige desde hace años el Centro de Estudios Orientales y Ecuménicos Juan XXIII, está convencido de que la unidad es un signo de los tiempos que el Espíritu Santo ha dado actualmente a los cristianos.

La unidad de los cristianos, ¿tiene que ser una de las prioridades hoy de la Iglesia?

Sin duda. Juan Pablo II, pocos meses antes de morir, dijo una frase muy elocuente: «Todavía no somos conscientes de lo que estamos perdiendo con nuestras divisiones para la evangelización en el mundo de hoy».

Difícilmente, y cada vez menos, podremos dar testimonio del Evangelio si nosotros mismos no tenemos la unidad, la caridad fraterna, la comunión querida por Cristo para sus discípulos. Nuestras divisiones contradicen continuamente el anuncio del Evangelio. Y esto es algo muy serio.

¿Qué podemos hacer por el ecumenismo?

Muchas cosas. En primer lugar, participar en las actividades que se organizan a nivel diocesano. Los delegados de ecumenismo organizan, atienden, ayudan a otras Iglesias... sobre todo en la Semana de Oración por la unidad de los Cristianos, pero también en el campo de la caridad y de la pastoral.

También podemos ofrecer juntos el testimonio de las causas más importantes que hoy tenemos entre manos: el mundo del trabajo, la caridad hacia los más necesitados, la oración... El abanico es amplio. Hay muchos campos en los que, sin estar unidos, podemos trabajar juntos. Y lo que nos falta es la sensibilidad para hacerlo.

El Papa Francisco es un ejemplo de esta sensibilidad.

Sin duda, es un hombre de gestos, signos, cercanía humana y espiritual... Está rompiendo barreras con su modo de ser, que gusta mucho a los otros cristianos.

Es muy significativo que el patriarca de Constantinopla asistiera a la misa de inicio de su pontificado. Era la primera vez que esto ocurría. ¿Y por qué vino? Porque escuchó sus primeras palabras: vamos a orar el obispo con su Iglesia y sus fieles con su obispo... Esto gustó mucho a los ortodoxos, porque no ven al Papa como algo distinto a un obispo. Con estos signos y palabras sencillas, el Papa abre caminos al ecumenismo cristiano.

Con Constantinopla parece que las relaciones son muy buenas. Con Moscú, no tanto.

Actualmente la dificultad viene sobre todo por Ucrania, y también, en general, por lo que ellos, de forma algo despectiva, llaman los uniatas. Son los cristianos de ritos orientales unidos a Roma.

Esto siempre ha sido causa de fricción, pero se agravó con la caída del muro de Berlín de la URSS, cuando emergieron de la clandestinidad estas Iglesias católicas orientales. Los ortodoxos no han terminado de comprender que ellos también tienen su derecho a ser católicos y orientales.

Con el mundo protestante las fricciones son de naturaleza distinta. La reciente aprobación de la ordenación de mujeres obispos en la Iglesia anglicana de Inglaterra, ¿es tan grave como se ha dicho?

El problema no es nuevo porque el anglicanismo viene ordenando mujeres presbítero y obispo desde hace años. El hecho de que ahora se dé en Inglaterra es una profundización en una diferencia grave e importante.

Como dijo el papa Pablo VI, con la ordenación de la mujer y el cambio de sujeto de recepción de un sacramento se está tocando algo que tiene que ver con la constitución de la Iglesia, y esto es algo mucho más importante de lo que parece.

Pese a ello, el diálogo con los anglicanos no se ha colapsado. La comisión anglicano- católica sigue adelante en el diálogo. Sin embargo, yo diría que casi es más grave y nos distancia más de las Iglesias de la Reforma lo relativo a las cuestiones morales.

¿Qué intuiciones tiene respecto al futuro?

Veo que por parte de la Reforma puede haber uniones parciales, como ya se están produciendo. Diócesis anglicanas enteras han pasado a la comunión católica. Esto se va a ir dando, sin que podamos esperar que todo el anglicanismo o todo el luteranismo pase a la comunión católica.

Por parte de la ortodoxia, será decisivo lo que decidan en el Concilio Panortodoxo que están preparando. A partir de ahí se podría convocar un concilio en el que haya representantes católicos y ortodoxos para concordar doctrinas que todavía nos separan y que no son muchas. Realmente somos la misma Iglesia. Tenemos casi todo en común. Nos falta la voluntad, apartar recelos y desconfianzas, y articular la relación primado-sinodalidad. Pero esto no debería ser muy complicado. (aleteia.org)

Fragmento de una entrevista publicada por Catalunya Cristiana
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Foto: "¿Qué podemos hacer por la unidad de los cristianos?"
 
Rezar, participar en actividades ecuménicas, ofrecer juntos el testimonio de causas importantes,... las propuestas de Rodríguez Garrapucho

El Padre Fernando Rodríguez Garrapucho acaba de ser nombrado por el Papa Francisco consultor del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. Religioso del Sagrado Corazón de Jesús y profesor de la Universidad Pontificia de Salamanca, donde dirige desde hace años el Centro de Estudios Orientales y Ecuménicos Juan XXIII, está convencido de que la unidad es un signo de los tiempos que el Espíritu Santo ha dado actualmente a los cristianos.
  
La unidad de los cristianos, ¿tiene que ser una de las prioridades hoy de la Iglesia? 

 Sin duda. Juan Pablo II, pocos meses antes de morir, dijo una frase muy elocuente: «Todavía no somos conscientes de lo que estamos perdiendo con nuestras divisiones para la evangelización en el mundo de hoy».
  
Difícilmente, y cada vez menos, podremos dar testimonio del Evangelio si nosotros mismos no tenemos la unidad, la caridad fraterna, la comunión querida por Cristo para sus discípulos. Nuestras divisiones contradicen continuamente el anuncio del Evangelio. Y esto es algo muy serio.
  
¿Qué podemos hacer por el ecumenismo?

 Muchas cosas. En primer lugar, participar en las actividades que se organizan a nivel diocesano. Los delegados de ecumenismo organizan, atienden, ayudan a otras Iglesias... sobre todo en la Semana de Oración por la unidad de los Cristianos, pero también en el campo de la caridad y de la pastoral.
  
 También podemos ofrecer juntos el testimonio de las causas más importantes que hoy tenemos entre manos: el mundo del trabajo, la caridad hacia los más necesitados, la oración... El abanico es amplio. Hay muchos campos en los que, sin estar unidos, podemos trabajar juntos. Y lo que nos falta es la sensibilidad para hacerlo.
  
El Papa Francisco es un ejemplo de esta sensibilidad. 
  
 Sin duda, es un hombre de gestos, signos, cercanía humana y espiritual... Está rompiendo barreras con su modo de ser, que gusta mucho a los otros cristianos.
  
 Es muy significativo que el patriarca de Constantinopla asistiera a la misa de inicio de su pontificado. Era la primera vez que esto ocurría. ¿Y por qué vino? Porque escuchó sus primeras palabras: vamos a orar el obispo con su Iglesia y sus fieles con su obispo... Esto gustó mucho a los ortodoxos, porque no ven al Papa como algo distinto a un obispo. Con estos signos y palabras sencillas, el Papa abre caminos al ecumenismo cristiano.
  
Con Constantinopla parece que las relaciones son muy buenas. Con Moscú, no tanto. 

 Actualmente la dificultad viene sobre todo por Ucrania, y también, en general, por lo que ellos, de forma algo despectiva, llaman los uniatas. Son los cristianos de ritos orientales unidos a Roma.
  
 Esto siempre ha sido causa de fricción, pero se agravó con la caída del muro de Berlín de la URSS, cuando emergieron de la clandestinidad estas Iglesias católicas orientales. Los ortodoxos no han terminado de comprender que ellos también tienen su derecho a ser católicos y orientales.
  
Con el mundo protestante las fricciones son de naturaleza distinta. La reciente aprobación de la ordenación de mujeres obispos en la Iglesia anglicana de Inglaterra, ¿es tan grave como se ha dicho? 
  
 El problema no es nuevo porque el anglicanismo viene ordenando mujeres presbítero y obispo desde hace años. El hecho de que ahora se dé en Inglaterra es una profundización en una diferencia grave e importante.
  
 Como dijo el papa Pablo VI, con la ordenación de la mujer y el cambio de sujeto de recepción de un sacramento se está tocando algo que tiene que ver con la constitución de la Iglesia, y esto es algo mucho más importante de lo que parece.
  
 Pese a ello, el diálogo con los anglicanos no se ha colapsado. La comisión anglicano- católica sigue adelante en el diálogo. Sin embargo, yo diría que casi es más grave y nos distancia más de las Iglesias de la Reforma lo relativo a las cuestiones morales.
  
¿Qué intuiciones tiene respecto al futuro?
  
 Veo que por parte de la Reforma puede haber uniones parciales, como ya se están produciendo. Diócesis anglicanas enteras han pasado a la comunión católica. Esto se va a ir dando, sin que podamos esperar que todo el anglicanismo o todo el luteranismo pase a la comunión católica.

 Por parte de la ortodoxia, será decisivo lo que decidan en el Concilio Panortodoxo que están preparando. A partir de ahí se podría convocar un concilio en el que haya representantes católicos y ortodoxos para concordar doctrinas que todavía nos separan y que no son muchas. Realmente somos la misma Iglesia. Tenemos casi todo en común. Nos falta la voluntad, apartar recelos y desconfianzas, y articular la relación primado-sinodalidad. Pero esto no debería ser muy complicado. (aleteia.org)
  
Fragmento de una entrevista publicada por Catalunya Cristiana

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